miércoles, 3 de octubre de 2007

El Buitre De Kafka

Para entender el texto ...., deben primero leer este gran cuento de Kafka. Muy significativo a mi vida.
Buitres

Franz Kafka

Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.

Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.

-Estoy indefenso -le dije- vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.

-No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.

-¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto?

-Encantado -dijo el señor- ; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?

- No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos.

-Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme.

El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba.

.....

Un dia el señor protagonista del buitre se dio cuenta de que tenía las armas suficientes para desencadenarse de lo que lo ataba. Un día se dio cuenta de que el miedo no ayudaba en nada. Un día lebanto la mirada sin ojos porque el buitre se los había deborado y se dijo a si mismo que lucharía contra la opresión de esta sociedad.
Un día se dio cuenta que luchar no sirve de nada, si primero no se lucha con uno mismo. Un día tomo las cadenas y se volvió a atar para que el buitre lo picoteara incanzablemente. Y ahora espera el ansiado día de espaldas en el piso, con el sol pegando fuerte en el vacio de sus ojos y de su cabeza.