Un día decidí escribir sobre la nada que una persona me dejo. Estaba llena de ella, de recuerdos que dolían, porque no eran nada. Un día decidí hablar de esa nada con una persona que me ha catalogado como un extraño ser y le dije lo que me producía esa nada. El me dijo: “olvida, no era nada”, pero sin embargo quise taparme los ojos y sentir la sensación de caer y no llegar al final. Al fin pude comprender lo que en algún momento esa nada me hacia. Fue una confusión de recuerdos, de dolores ajenos a mí y entretanto caía pude ver su cara y le di las gracias por esa nada, porque sin ella no habría comprendido el valor de su existencia, que no era nada. Cuando pude abrir los ojos me di cuenta de que el mundo esta lleno de esa nada y que es uno quien quiere ver algo dentro de ese vacío. Si preguntan donde estoy ahora, puedo decir que estoy empezando a mirar detrás de la niebla de la nada, no para vivir mejor, sino por ocio.
lunes, 1 de octubre de 2007
nada
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